(Pincha en la imagen para verla a tamaño orco).
Con el símbolo F y “peso atómico” de 1 el bueno de Frodo abre la tabla periódica de la Tierra Media, que cierra nada menos que Saurón, con el “114”, allá donde habitan los “metales pesados”. Los hobbits están marcados con color verde, los elfos en azul, los enanos en marrón, los hombres en rojo y los orcos, uruks y trolls (los malos, vaya) en negro.
Se trata de una nueva frikada del Proyecto LOTR, un grupo de seguidores de las sagas tolkeianas que lo mismo construyen un completísimo árbol genealógico de los habitantes de la Tierra Media (¡de todos!) que calculan los kilómetros recorridos por los hobbits en discurrir hacia el Monte del Destino, en cada uno de los libros de la saga.
Aquí puedes ver la Tabla Periódica a tamaño troll. Es una creación de Emil Johansson.
Fuente: www.cookingideas.es
Quién nos lo iba a decir. El monte Erebor de ‘El Señor de los Anillos’ y ‘El Hobbit’ de Tolkien existe en la realidad. Pero no en la Tierra Media, sino en Titán, la mayor luna de Saturno. Y no está solo: todas las montañas de este fascinante mundo han recibido nombres de montes y cordilleras tomados de la obra de Tolkien. Eso sí, estas montañas son de hielo, no de roca, y la lluvia que cae por sus laderas está compuesta de metano a unos -180º C, no de agua.
La responsabilidad de bautizar las características geográficas de los cuerpos celestes del Sistema Solar recae en el grupo de trabajo para la nomenclatura del sistema planetario (WGPSN) de la Unión Astronómica Internacional (UAI). Tras agotar casi todas las mitologías creadas por el ser humano, ya hace muchos años que la UAI usa obras de ficción como fuente de inspiración. En principio se usaron clásicos de la literatura mundial como las obras de Shakespeare o la Canción de Roldán, pero el número de accidentes geográficos alienígenas es tal que la UAI se ha visto obligada a recurrir a todo tipo de novelas.
El pasado 13 de noviembre la UAI hizo oficial varios nombres de montañas de Titán, todos ellos sacados de las obras de J. R. R. Tolkien. De acuerdo con las convenciones de la UAI, cada nombre debe estar acompañado de la palabra mons -“monte” en latín- o de su plural, montes. Entre ellos tenemos el Erebor Mons, denominado así en honor de la Montaña Solitaria en la que moraba el dragón Smaug de El Hobbit. O los Misty Montes, que hacen referencia a las Montañas Brumosas donde se encontraban las minas de Moria. También tenemos los Mithrim Montes, basados en las Montañas Mithrim, hogar de los elfos Sindarin, o el Doom Mons, que hace referencia al mítico Monte del Destino de Mordor donde se forjó el famoso anillo. La altura máxima de estos montes se desconoce, pero se cree que ronda los dos kilómetros. Y las montañas no son las únicas características geográficas nombradas a partir de una obra de ficción. Las planicies (planitia) y laberintos (labrynthi) han sido bautizadas de acuerdo con los nombres de planetas que aparecen en la novela de ciencia ficción Dune, de Frank Herbert (sí, existe una Arrakis Planitia).
Más allá de nomenclaturas curiosas, lo cierto es que las montañas de Titán son un auténtico enigma. Como en la Tierra, la presencia de montañas puede ser una prueba de actividad geológica, de ahí que exista un enorme interés en averiguar la naturaleza de los montes titánicos. En la actualidad existen dos teorías antagónicas para explicar el Titán actual. Una teoría nos dice que Titán es un mundo geológicamente muerto y que su atmósfera, lagos y mares de metano son relativamente recientes (un “Calisto con atmósfera”). Los procesos erosivos serían meramente exógenos, esto es, limitados a la lluvia y al viento. En este caso, la atmósfera de Titán desaparecería dentro de un par de miles de millones de años. La otra teoría propone que Titán es un mundo vivo con actividad tectónica y criovolcanes (es decir, volcanes que expulsan agua líquida en vez de roca fundida), todos ellos mecanismos endógenos. Determinar cuál de las dos teorías es cierta es una tarea ardua y sus respectivos defensores llevan años enzarzados en una batalla digna de la obra de Tolkien, nunca mejor dicho.
De acuerdo con la teoría que ve a Titán como un mundo muerto, las montañas titánicas serían resultado de la contracción de la corteza de hielo de la luna a medida que esta se enfría, o bien restos de antiguos cráteres. Por otro lado, donde unos ven pruebas de un mundo muerto, los partidarios de un Titán vivo creen que estas montañas demuestran actividad tectónica o incluso la presencia de criovolcanes activos.
¿Quién tiene razón? Difícil saberlo. La sonda Cassini ha cartografiado un importante porcentaje de la superficie mediante radar de apertura sintética (SAR), pero resulta extremadamente complicado averiguar el relieve de la superficie a partir de la resolución actual de estas imágenes de radar. Además, las imágenes en infrarrojo de la cámara de la Cassini tienen una resolución muy pobre para arrojar luz en este espinoso asunto.
Puede que el monte Erebor de Titán no guarde en su interior un tesoro custodiado por un dragón, pero sus laderas cubiertas de material orgánico y nieve de metano ocultan un secreto más apasionante: ¿es Titán un mundo geológicamente activo?
Esta es la contribución de Eureka al XXXVII Carnaval de la Física, que en esta ocasión está organizado por el blog High Ability Dimension.
Más información:
- List of geological features on Titan (Wikipedia).
FUENTE:
La Tierra Media ha resucitado en todo su esplendor. La patria imaginaria de elfos, magos, enanos, orcos y un sinfín de estrambóticos y apasionantes personajes, que protagonizó uno de los fenómenos más notables del cine contemporáneo, regresa a la gran pantalla para narrar la fascinante precuela de «El Señor de los Anillos». La adaptación cinematográfica del viaje de «El Hobbit» ha sido tan poco inesperada como azarosa. Ni los poderes del mago Gandalf hubieran podido deshacer tal entuerto; idas y venidas en la dirección con la salida de un desesperado Guillermo del Toro, problemas económicos con la productora MGM (que se quedó en el camino), tormentas tropicales, retrasos en los plazos de rodaje… A todo ello se ha sobrepuesto el estoicismo de Peter Jackson, quien juró que nunca dirigiría esta nueva trilogía: «Me resistí a adaptar “El Hobbit” un poco por superstición. No quería repetir “El Señor de los Anillos”, competir conmigo mismo», comenta el cineasta neozelandés durante la presentación oficial de la película en el hotel Clardige de Londres, a la que asistieron una veintena de miembros del reparto y la guionista Philippa Boyers, quien junto a Fran Walsh y Guillermo del Toro han adaptado y ampliado las 125 páginas originales de «El Hobbit». Sigue leyendo

Fuente: www.cookingideas.es
Nadie duda que ‘El Hobbit’ vaya a ser el pelotazo cinematográfico de estas navidades. Y de las dos próximas, que al final es trilogía. La propiedad intelectual de Tolkien es una máquina de hacer dinero, y como fuente de riqueza, debe de ser protegida hasta el máximo. Hasta extremos quizá, algo ridículos.
Tomemos por ejemplo la propia palabra ‘hobbit’. Aunque se atribuía su invención a Tolkien, parece que existía previamente. Y como la lengua evoluciona y se transforma, hoy en día tiene más de un solo uso.
“Hobbit” es como se denomina coloquialmente a un tipo de homínido descubierto en Indonesia a principios de siglo. Pero la compañía que gestiona los derechos de las obras de Tolkien está dispuesta a reclamar el copyright de la palabra hasta a las universidades que estudian esta especie. Ha sucedido recientemente en la Universidad de Victoria en Australia; y no es el único caso.
Esto es de esas cosas que no sabes qué hacer, si verlo o esperarte a la película. Yo prefiero esperarme, pero como siempre hay quien quiere estar al día, aquí está este vídeo con lugares que nos suenan bastante.
En el Facebook de la trilogía del Señor de los Anillos, han anunciado un concurso artístico: Los tesoros de la Tierra Media . Abierto solamente para los residentes en los EE.UU. y Canadá, este concurso es para los fan-art y diseño relativos a “El Hobbit”, ya sea el libro, o las tres películas. Las entradas serán juzgadas por John Howe, Alan Lee y Richard Taylor. Las características:
Los trabajos deben representar temas del mundo de El Hobbit. Las entradas pueden variar de temas que son centrales a la historia de El Hobbit (como Gandalf, Bilbo Bolsón, Rivendel, Lago de ciudades u Orcrist), a temas que son menos prominentes (como padre de Thorin, los habitantes de la Ciudad del Lago o el Bosque Negro, Rivendell o Elfos).
Si eres un verdadero fanático y conocedor de algunos de los personajes que van a estar en la nueva película, El Hobbit: Un viaje inesperado, puedes diseñar, también!
Si está relacionado con El Hobbit, que tiene un lugar en The Treasures of Design Contest ! Pero debes ser original y creativo! ¿Qué significa el mundo de The Hobbit para ti?.








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